Marketing Olfativo

mujer2El olfato es uno de nuestros sentidos más poderosos. En marzo de 2014, un experimento del Laboratorio de Neurogenética de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, reveló que el ser humano es capaz de distinguir más de un billón de olores, muchos más de los que se pensaban, frente a 7.5 millones de colores y 340,000 sonidos. El olfato no sólo tiene una mayor sensibilidad sino que además está ligado a la memoria y las emociones.

Este tipo de descubrimientos hicieron surgir, hace más de una década, el marketing olfativo, una estrategia según la cual las empresas utilizan fragancias específicas para hacer que sus clientes experimenten sensaciones placenteras, que recuerden su marca, que permanezcan más tiempo en la tienda e incluso para incrementar la productividad de los empleados. En definitiva, para vender más.

Las PyMEs comenzaron a adoptar el marketing de aroma porque vieron los buenos resultados de las grandes marcas. Un caso muy popular fue el de Ford, que introdujo el “olor a nuevo” para que los compradores de sus coches usados pudieran experimentar la sensación de estrenar un auto.

El sector hostelero, tiendas de muebles, las pequeñas joyerías y las boutique son algunas de las pequeñas empresas que se van sumando a esta tendencia. Por ejemplo, una de las notas aromáticas empleadas en los hoteles es la esencia de higo y madera, con la que buscan transmitir al cliente una sensación acogedora y de bienvenida. En el caso de los establecimientos de comida, algunos se decantan por el olor a chocolate caliente para despertar el apetito de sus comensales.

El objetivo es que las fragancias refuercen los atributos de la marca para que queden grabados en el cliente, por lo que es importante desarrollar una estrategia coherente. No basta simplemente con que huela bien.

Los expertos en marketing aromático explican que las claves para que la estrategia sea exitosa están en escoger la fragancia de acuerdo al público objetivo, producto y tipo de establecimiento; en la elección de un sistema difusor de calidad y en el compromiso de los empleados en el punto de venta para hacer un uso adecuado de la fragancia.

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